domingo, 15 de diciembre de 2013

Plenitud

No se cuantas veces me he sentido tal y como me siento ahora. Descanso después de un día lleno de emociones diversas... la mayor parte del tiempo felicidad, alegría, acompañadas de risas, diversión...

Mi novia me dijo: "Dios te está bendiciendo", y estoy seguro que así es. Proyectos que se avecinan, felicidad desbordante no solo mía sino también de mis padres, que se divirtieron de lo lindo en la cena de mi prima por su cumpleaños, un mes más al lado de mi novia, compartiendo tantas cosas y esperando que el futuro nos depare aun mas de lo que ya hemos cosechado en casi cinco años juntos... y tantas cosas.

Si me pongo a pensar en toda la situación de mi familia se que puedo desanimarme, pero a la vez, me doy cuenta que, ya no estamos tan mal como antes, que hemos madurado un poco y podemos continuar, avanzar y superar los problemas que siempre están, queramos o no, y nos ayudan a seguir adelante.

La plenitud la he alcanzado, y espero poder seguir así.

sábado, 14 de diciembre de 2013

II

Hemos llegado a la cima, el camino fue mas difícil de lo esperado. Nuestros pies arden, duelen, un paso más y sentimos que ya no podemos más. Pero seguimos, la luz es más clara ahora y no nos ciega los ojos. Podemos ver un camino, sin obstáculos, perfecto. Los ángeles que nos guiaron hasta aquí nos invitan a pasar, a cruzar la luz y llegar, a lo que sea que el destino nos tiene preparado.

Y seguimos...

jueves, 28 de noviembre de 2013

Buely

Será difícil llegar mañana a su casa, que ya ni parece suya por estar invadida por mi familia, la que no limpia, la que no sonríe, la que se amarga, la que es tonta y desvergonzada.

Será difícil verla postrada en su cama, con su gorrito puesto y el control de la tele cerca.

Será difícil que me hable poco, casi nada, que vea a mi compañera como una extraña, como alguien que no debería estar ahí.

Será difícil estar ahí, acompañarla y verla débil, mientras mi familia grita, maltrata, malgasta su energía en cosas sin sentido.

Sería maravilloso verla reluciente, que me sonría cuando me vea y sienta todo el cariño que le tengo desde pequeño.

Sería perfecto que mi familia estuviera tranquila, por lo menos un rato, que existiese la convivencia y pudiéramos unirnos, algo que tanto nos hace falta.

Sería hermoso verla alegre, lograr que mi visita la saque de esa tristeza que acumula al estar acostada.

Sería un regalo que usted, Buely, sepa lo mucho que la quiero, no solo yo, mi madre, mi padre, su hijo, que a pesar de todo, la quiere con todo su ser, igual que yo.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Memoria

La memoria del guatemalteco es demasiado pequeña, corta y manipulable. A diario pasa algo que indigna al guatemalteco, pero pareciera no recordarlo ya al día siguiente. Tal vez es parte de vivir en un lugar como este, con tantas injusticias y atrocidades, nuestras memorias se dieron cuenta que en este país solo cosas malas suceden, así que utiliza frecuentemente la tecla "Delete".

jueves, 26 de septiembre de 2013

Limosna

Salí de la tienda de mi madre y ahí estaba, con la mirada perdida, divagando en sus propios pensamientos, de tristeza, melancolía, sufrimiento, vergüenza.

La gente habla, muchos dicen que las personas que se sientan en las banquetas con una palangana pequeña al frente y un niño pequeño mal vestido a la par, "ganan bastante" con las limosnas de las personas que al pasar a su lado y verlos, sienten pena, lástima, o cualquier otra aflicción parecida.

Nada más lejos de la realidad, según las estadísticas, pero fuera de eso, cuando salí de la tienda de mi madre y vi a este señor arrodillado, con una pequeña palangana de plástico, sus ojos tristes y su ropa sucia, comprendí una cosa: hay que tener valor para postrarse en el suelo; la maldita necesidad es tan alta que, en muchas ocasiones, hay que recurrir a eso, a pedir limosna, para comer.

No recuerdo quien me lo dijo, pero si recuerdo sus palabras: "los limosneros ganan bien estando sentados todo el día, solo recibiendo pisto". En el momento que vi al señor de rodillas, pensé que me hubiera encantado responderle a este alguien, si tendría los huevos suficientes como para doblar las piernas ante la gente y pedirles lo que les sobra.

viernes, 26 de julio de 2013

Tuti

Ya casi no te movías, no brincabas como era habitual en vos, no bajabas las gradas en dos segundos como siempre. Subía a la terraza que era donde te mantenías y te veía a los ojos, triste, mal, con dolor por dentro. Te llamaba y ya no salías disparada de donde estuvieras a mi. Solo estabas ahí, abajo de un montón de trozos de madera con espacio suficiente para que te cubrieras cuando llovía, tan escondida que no podía alcanzarte, acariciarte, tomarte entre mis brazos y sobarte la cabezita como tanto te gustaba.

Me destruía el corazón verte, inerte, sufriendo, llorando... no comías, no caminabas, no corrías más. Solo dormías si podías, tomabas agua y regresabas a duras penas a tu caja para tratar de descansar.

Fueron diez años en los que te vi hacer cada cosa, tus travesuras, tus averías, tus locuras. Si yo era feliz con vos a mi lado es porque me demostraste que vos al lado mío te sentías igual. Me encantaba y extraño tanto que cuando regresaba de la U me esperabas en la puerta y me recibías con brincos y moviendo tu cola a mil por hora.

Llegó el día en el que sabíamos lo que pasaría, tarde o temprano, un 25 de julio. Estando mi hermana y mis papás reunidos en la mesa, lloramos... y lloramos todos, desconsolados porque sabíamos que los días con vos alegrando nuestras vidas se acababan, como agua entre los dedos, se consumían.

En la madrugada te despediste de nosotros, quizás el golpe más duro de mi vida fue ese, cuando dejaste de respirar, de sufrir, de llorar. Dejaste tu vida y nos dejaste a nosotros. Dejaste de sentir dolor y ahora lo sentimos nosotros. Han pasado dos años ya, desde aquel 26 de julio de 2011, te fuiste a algún lugar a donde quisiera ir yo y reencontrarme con vos cuando mi vida expire, allá donde se que vos, mi chuchita loca, estás molestando, corriendo y ladrando, sacando toda tu energía y haciendo travesuras, así como lo hiciste aquí, así como te ganaste mi corazón y todo mi amor.

Gracias por tanto mi loquita, te amo mucho. Nunca te vamos a olvidar, siempre te tengo presente.







martes, 23 de julio de 2013

Demencia

¿En qué pensará? Me pregunto cuando la veo caminar, ahora más tranquila y consciente de a donde se dirige, con la mirada relajada, como si nada hubiese pasado con usted.

Incluso a veces me pregunto si recuerda usted, tía, todo lo que le pasó. Que estuvo en el hospital prácticamente amarrada, como en una película de exorcista y poseído, como si tuviera un demonio dentro. Que pensaba que en su pequeño cuarto habían micrófonos, y que la espiaban, que veía miradas, que oía voces, que sentía miedo...no, eso no era miedo, era pánico. Que lloraba desconsoladamente porque no sabía lo que tenía, porque se sentía intranquila, porque usted ya no era usted.



Un mal grande y malvado se apoderó de su cuerpo pequeño y su mentalidad frágil. Veíamos con terror su sufrimiento, incapaces de hacer algo para ayudarla y sacarla de las garras de la demencia. Sentíamos la oscuridad apoderarse de usted, tía, y de su hijo que sufría con usted.

Un montón de pastillas le ayudaron, y debe tomarlas siempre aunque no le gusten. Nosotros también quisiéramos saber por qué la locura se metió en usted, tía. Alguna razón debe haber, quizás todo lo que le ha tocado sufrir y soportar en su mas o menos larga vida, me imagino algo tuvo que ver.

martes, 2 de julio de 2013

¿Paz?

Paz: "Situación y relación mutua de quienes no están en guerra,no están enfrentados ni tienen riñas pendientes".

He estado relacionando la definición de "paz" con la de "utopía"...

Utopía: El concepto utopía se refiere a la representación de un mundo idealizado que se presenta como alternativo al mundo realmente existente. 

Según entiendo por paz, es el estado de derecho, donde a cada individuo se le protegen sus calidades como ser humano. Se supone que alguien protege esas calidades, ¿es el gobierno? ¿Es el Estado? ¿Son nuestras queridas autoridades o fuerzas de seguridad? Leo las palabras que me brinda la wikipedia y no me explican quién debe velar por la tan dichosa y ansiada paz.

La mentalidad de muchos, incluida mi persona hasta hace poco, es que, el gobierno, las autoridades que representan a este apuñalado por la espalda y herido país, Guatemala, DEBERÍAN velar por que se respete la paz, porque no haya violencia, por tantas cosas que la población ya no puede controlar y lo dejan en manos de los peores postores, esperando soluciones que nunca llegan.

Nada raro hasta ahora, algo que todos sabemos, pero con lo que la mayoría de personas de este país subdesarrollado sigue cegado. Cada año electoral lo mismo, canciones aparentemente "pegajosas" como hormigas en radio, televisión, vallas publicitarias, volantes, casas pintadas de anaranjado, rojo o verde, según el partido que pague una mínima cantidad por arruinar la fachada de quien quiera recibir una miseria.

Años y años que nos siguen demostrando que la utopía es algo irreal, básicamente, que no podemos alcanzar, que es solo una idea y nada más, que de ahí no pasamos. Queremos paz, y nos agarramos a cuentazos por un tope accidental de un carro con otro; queremos que se erradique la violencia y linchamos a quien las masas acusan de ser un ladrón, violador o asesino, sin siquiera haberlo probado; no queremos corrupción cuando todos somos desleales con nuestras familias, amigos; queremos que "la cosa cambie" y nosotros no hacemos NADA al respecto.

sábado, 8 de junio de 2013

¿ ?

¿Qué pasa?
¿Por qué despierto a las 6:30 de la mañana, sorprendido por haberte encontrado en mis sueños?
¿Qué me hiciste?
¿Por qué rehúsas salir de mis pensamientos?
¿Qué buscas?
¿Por qué no puedo dejar de desearte cada noche a mi lado?
¿Qué quieres?
¿Por qué me tienes así, sin siquiera saberlo?
¿Sucederá?
¿Estarás aquí, saldrás de mis sueños, calmarás mis pensamientos, aliviarás mi deseo, y te enterarás que quiero que estés aquí, conmigo?

jueves, 16 de mayo de 2013

Noche sin Sueños

...que quizás no tengas un hombre perfecto y que solo te podrá brindar todo su amor, o si querés su vida.
Noche sin Sueños - Rata Blanca 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Angel


Tuve un primo, que por decisión del de arriba, o por el destino, o porque la vida no lo quería más, ya no esta aquí... o bueno, ni aquí, porque era originario y residente de ese paraíso llamado Panajachel.

Vivió poco más de 20 años, no se cuántos exactamente, pero de lo que si estoy seguro es que esa vida fue muy difícil.

Nació donde se encuentra ese lago hermoso. Pasó los primeros años de su vida con sus dos hermanos, su papá y su mamá. Por eso parecería que todo estaba bien, pero no. Su mamá parecía no quererlos, hasta el punto de dejarlos con su papá, y huir de todo, abandonándolos a la merced de lo peor que les podía pasar.
Mi tío optó por el mismo camino, dejarlos. Ahora resultaron con otra tía, que sin querer los recibió, con los brazos cerrados y las esperanzas de una niñez muertas. Siguieron creciendo entre regaños diarios, malos tratos, gritos, golpes, mala vida, malos momentos, todo mal.

Pasaron de ser tres niños desprotegidos a los sirvientes de dos arpías que lamentablemente son familia. Se veían en la obligación de hacer lo que se les demandaba para poder tener un plato de comida, que no era servido igual que el de ellas, por supuesto.

Jugábamos, molestábamos, crecimos juntos. Escondidas, tenta, “futebole”, carreras en bicicletas (hasta que este par de malvadas se apoderaron de nuestro patio y lo hicieron su sala). Estudiábamos, y a diferencia de mi que podía ver tele un rato, jugar y hacer deberes sin tanto problema, para ellos era más complicado. La TV, los juegos dentro de su casa, una comida decente, su niñez plena y digna, prohibido.

Y así llegó la adolescencia, entre quemar sus manos en un comal caliente por ser culpables, según ellas, de la desaparición de un quetzal (por un quetzal les quemaban las manos).

El primero en irse fue Julio, luego de el Ángel y quien mas tardó en reaccionar fue Marilyn, que pasó otros años soportando todo con tal de comer.

Julio hizo su vida, tiene dos hijos y una esposa. Problemas como todo el mundo, pero esta bien. Marilyn está del otro lado del país y no tiene ni una intención de volver, se fue un domingo por la mañana cuando las malditas no estaban. Regresaron confiando que ella estaría ahí, siempre dejaban la puerta cerrada con llave. Cual fue su sorpresa al entrar, al darse cuenta que ella se había trepado la pared y escapado. No aguantó más la “vida” que llevaba ahí, y se fue.

Fue la primera vez que disfruté ver a esa señora, reflejando una preocupación en su diabólico rostro. Era la representación exacta de la hipocrecía. La señora se había quedado sin sirvienta.

Luego de unas semanas supimos donde estaba, se fue a oriente, del otro lado del país, donde sabía que ya no la molestarían. Y allá sigue, y allá seguirá.

El caso más triste es Ángel. Se fue a vivir a Panajachel luego de salir del infierno, y luego regresó. Estuvo en nuestra casa, mi madre lo recibió, y compartió varios meses con nosotros. No incomodaba, a excepción de las mañanas que quedaba ese olor tan característico de el que teníamos que abrir las ventanas. Y es que había un detalle con el, ¡NO LE GUSTABA BAÑARSE! Y evitaba con ahínco. Mi mamá le decía hasta el cansancio que lo hiciera, pero se hacía el desentendido. Trabajaba como ayudante en las camionetas, mi mamá le daba comida, techo y cariño, que fue lo que siempre quizo y necesitó.

Mi papá tenía una moto y cuando venía en las noches salíamos con el a dar vueltas por las calles, molestando a las señoritas que encontrábamos y yo contagiándome de su muy voluminosa risa, casi gritada.
No se cuanto tiempo estuvo aquí, y regresó a Panajachel. La familia de su mamá lo recibió y le dio lo mismo que mi mamá. Trabajó en los moto-taxis, y luego alguien del lugar le confió una lancha, en la que llevaba a la gente de un lado del lago al otro.

Y ahí estaba, ganándose la vida, sin molestar a nadie. Hasta que el día llegó. Regresaba de hacer uno de los tantos viajes que le tocaban, cuando súbitamente cayó de la parte alta de la lancha, somató su cabeza en el metal y cayó al lago. Todos sus compañeros lo buscaron durante días, pero nunca apareció. No pudimos enterrarlo, ni darle el último adiós. Solo sabemos que su cuerpo se quedó ahí, y su recuerdo con nosotros.
Sentimos su partida y lo recordamos.

Mi tía lloró su muerte, y nunca había escuchado un llanto tan hipócrita como ese.

domingo, 5 de mayo de 2013

Al Verte Dormir

Los minutos pasan y solo te escucho
anhelando estar a tu lado y no aquí
deseando verte y sentirte 
observando la paz que hay en ti.

Tu duermes y yo te cuido
queriendo entrar en tus sueños
solo admiro tu rostro divino
observarte dormir es tan bello.

Irradias paz 
inhalas vida
exhalas pureza
inocente como una niña.

En mi piel siento tu aire
en mi corazón tu tranquilidad
guardando el momento eterno
este que siempre voy a recordar.

Me pregunto lo que sueñas
si lo tendrás en tu mente al despertar
quiero esperar a que abras los ojos
y de nuevo tu sonrisa admirar.

sábado, 27 de abril de 2013

Por los Perritos

Llegué tarde, el sueño me había ganado otra vez. A pesar de pasar por alto este detalle, me aceptaron en su casa.

Conmigo ahí la reunión siguió su curso, me pusieron al tanto y continuamos hablando sobre el tema (en realidad se me dio más por escuchar que por opinar). 

Buscamos opciones, alternativas, surgieron ideas a corto y largo plazo. No podíamos quedarnos de brazos cruzados esperando que estas "personas" acaben con la vida de todos los perros que tienen por hogar la calle.

Nos enteramos unos días antes de esta reunión del plan que se tiene para acabar con lo que para ellos es un problema: el exterminio. 

Quizás regresamos en el tiempo, entre 1939 y 1945. Quizás ahora los judíos tienen 4 patas y una larga cola. Quizás son una raza "inferior", y por ese motivo deben desaparecer, porque se supone que somos una raza superior, ¿no?

¿Cómo puede ser posible que en pleno 2013 (trillado, pero cierto) se den matanzas como estas? ¿Con qué objeto? ¿Por qué toman una crueldad como solución? 

En la reunión con una de las familias mas humanas que he conocido nos decidimos a luchar por evitar esta maldad, a presentar opciones que ayuden a estas criaturas, a demostrar que en Huehuetenango no toda la gente es mala o carente de cultura e ideas racionales, que habemos personas con el cerebro funcional y buenas intenciones.

Don Joaquín y su esposa (se me olvidó su nombre, lo siento, no volverá a pasar) recogen, cuidan, alimentan y aman a los perros, sean estos callejeros o no, sin distinciones. Mencionaron que en los últimos años han cuidado y dado en adopción más de 100 perros. Esto muy pocos en el mundo lo hacen.

Lucharemos según sean nuestras posibilidades por los objetivos, por estos perros que se lo merecen más que muchas "personas".

sábado, 20 de abril de 2013

viernes, 19 de abril de 2013

Las Latas

El mundo es muy pequeño.

Prueba de esto, entre muchas otras cosas que ya no recuerdo, es algo que mi mente guardó, pero que hasta ayer resurgió como un recuerdo.

Hace unas cuentas semanas encontré un detalle muy curioso en la tienda de mi madre. Pero no era cualquier flor, si tenía sus hojas, un tallo, pétalos; pero lo llamativo de esta es que estaba hecha con una lata, de cerveza para ser precisos. 

Me gustó y me pareció muy creativa. Mi madre me dijo que le costó Q5. Precio bastante barato para esa pequeña obra de arte.

Pero me desvío de lo que quiero contar. Tiempo atrás, ayudando a mi novia con un trabajo en un internet de una plaza, vi a un señor, ni tan joven ni tan mayor. Barba, pelo no muy cuidado, ropa que me daba a entender que tenía un origen muy humilde. Estaba fuera del internet, sentado, como esperando algo. Veía a las personas que pasaban frente a el, pero estas personas parecían no verlo a él, quizás sólo lo ignoraban, como se ha vuelto ya costumbre entre la gente.

Luego de un rato en el que no pude dejar de verlo, salió de otro local una señora, que se veía den aspecto más o menos igual que el. Llevaba unas bolsas con latas vacías. El señor se puso con latas vacías. El señor se puso de pie al verla y salieron de la plaza. A la fecha, el rostro del señor esta grabado en mi cabeza, una cara que mostraba necesidad, un poco de angustia, y hambre.

Ayer, volví a verlos. Creo que han mejorado, mostraban un semblante sonriente, más tranquilo. La señora ofrecía a las personas que encontraba en la calle, unas flores grises de aluminio, como la que mi mamá le compró hace meses. El señor cargaba una bolsa blanca llena de latas vacías, en la mano derecha unas tijeras, y en la izquierda, una lata. La cortaba y moldeaba, como ya lo había hecho con varias que ofrecía la sonriente señora.

El arte es una expresión artística, y hacer flores con latas es un arte único, creativo, así como es una forma de salir adelante para estas personas que tanto lo necesitan.

Por mi parte, le regalaré a mi novia una de estas peculiares flores, porque hay que dejar en la tierra las rosas, y no arrancarlas para que se marchiten.



sábado, 13 de abril de 2013

Los Abuelos

En una bicicleta que ya no tengo, sin pensar en lo que podía pasar con mi abuela, salí, solo, hacia la casa de mi tía Jesús, Chus de cariño, un 14 de octubre de 2001. Era aún la mañana de un domingo, y había hablado con mi mamá, para que le llevara la noticia a mi tía, sobre el delicado estado de su mamá.

Y sin pensarlo empecé a pedalear, no me importaba lo lejos que quedaba su casa, en ese entonces, de la mía. Había dejado atrás los rostros de preocupación de mis tíos y primos que esperaban y le pedían a Dios porque mi abuelita se recuperara y pudiera salir de la enfermedad que la tenía en el hospital. 

Llegué después de un rato, estaba nublado y yo estaba cansado por las subidas del camino. Apareció mi primo Luis, mi carnal y mi hermano de siempre, al que llevaba mucho tiempo de no ver porque no vivía aquí. Mi tío me vio y yo le conté lo que pasaba, la preocupación que ya tenía se acrecentó al saber que mi abuela estaba ya muy mal.

Me dispuse a regresar y Luis me hizo compañía, y cada quien en su bicicleta recorrimos las calles, hicimos el camino mas largo, eramos niños y habíamos olvidado por ese rato la situación en casa, reíamos, nos caímos, pero disfrutamos el viaje.

Las sonrisas se borraron cuando nos acercábamos a mi casa y vimos que mis tíos colocaban una moña negra de nylon en la puerta, nuestra abuela se había ido.

No pensé en nada, nadie me dijo nada cuando entré, llegué al cuarto de mis papás y me acosté en su cama. No sabía que sentir, qué hacer o qué decir. Estaba ahí, solo. Entró mi papá, y me gritó : "¡QUE ONDA FLACO!", y fue en ese preciso cuando mi mente entendió lo que sucedía, me desmoroné. 

Lloré desconsoladamente junto a mi papá, era la primera vez que lo veía llorar. Me pidió que no dejara a mi mamá, que teníamos que estar con ella porque nos necesitaba. Y así lo hice.

Salimos con mis primos, todos juntos íbamos a hacer los mandados: comprar cosas, cargar cosas... y en un momento que entré a mi casa escuché a mi mamá. Planchaba un vestido negro, y lloraba. La abracé y lloramos juntos, la más viejita de la casa se nos había ido. Nunca voy a olvidar lo que durante ese abrazó me dijo: "Ella vivirá siempre en nuestros corazones".

 Hasta hace poco entendimos todo lo que ella significaba para toda la familia, era el sostén, la única persona que mantenía unidos a todos, y a quien le debo la vida de mi santa madre.

Con ella fue muy doloroso para todos, tenía 71 años, y tantos años después la extrañamos como el primer día.

Han pasado ya once años y medio, y no hace mucho que mi abuelo también se fue. Vivió muchos mas años que mi abuela, parecía una persona más sana a pesar de los vicios que a fin de cuentas fue lo que terminaron con el.

Don "Minche Gas" como era conocido en este modesto pueblo donde vivo, se le concedió el deseo que tuvo hace muchos años, el de estar solo siempre, y que nadie lo molestara. Hizo méritos para conseguir esto, demasiados y que aun están presentes en el sentir de mi mamá y sus hermanos. Incontables son las historias que me ha contado mi mamá respecto a todo el dolor que les causó, en especial a mi abuela, que a pesar de haber tenido tantos hijos, nunca la vio como una mujer, sino como un objeto que podía controlar a su gusto y gana, y como alguien a quien podía golpear cuando se le diera la gana.

Tomaba, maldecía, lanzaba dardos venenosos en forma de palabras, y golpes certeros que no dolían tanto como lo que les decía entre su delirio por el alcohol. Son golpes que son difíciles de superar, tal vez casi tan duros como al que el le tocó, perder a su madre de muy niño.

Aun no se si su padre fue igual de estricto (o cruel) con el, así como lo fue con mi mamá y mis tíos. El tendría sus motivos para ser así. O tal vez solo Dios sabe por qué, incluso estando ya postrado en cama, en sus últimos días, no dejaba de maltratar, de hacer sentir mal a quienes lo cuidaban, de hacer llorar a mi madre.

Sufrió, y aunque no lo disfrutaba, eso era lo que el quería, convivir con su dolor a cuestas hasta el último día. No tenía remordimiento por tantos años de dura vida que le dio a todos, nunca escuché que de su boca saliera una palabra cariñosa hacia nadie. No se como logró vivir tanto tiempo así, sin sentirse mal nunca.

El 20 de noviembre se adelantó, y a pesar de todo, de tantas cosas que hizo, que dijo y que no dejó que se hicieran porque era su voluntad, en su sepelio, lloré, al igual que mis tías. Mi mamá a pesar de que encontró sentimientos por el en ese momento que no había conocido antes, se contuvo, o simplemente no le nació hacerlo. No es algo para juzgarla, hay que entenderla, no estamos en sus zapatos y no comprendemos por lo que ella pasó. 

Cuando mi abuela se fue, hubieron problemas en la familia, herencias, discordias, envidias; cuando se fue mi abuelo, pasó exactamente lo mismo. Vivo entre una familia disfuncional, inconforme con todo, problemática... la partida de mis abuelos marcó que todos estos problemas aparecieran. Sería excelente que mi abuela aun viviera.

Quizás, soy muy duro al juzgar de esa manera a mi abuelo, quizás yo pude haber hecho algo, el "hubiera" crea en mi un sentimiento muy fuerte de culpa, por haberle guardado rencor, por mantenerlo incluso ahora que ya no está, por no visitar su tumba ni llevarle flores.

martes, 9 de abril de 2013

La Lluvia

Cuando iba camino a la universidad, me topé con uno de los escenarios improvisados más espectaculares y simples en los que he estado. Como todos los días (que voy), estaba en mi lugar habitual en el bus, viendo por la ventana el mismo camino de siempre; negocios, casas, carros, camionetas, pasarelas, gente. Pero lo que hacía diferente este viaje de los demás es que esta gente, parecía estar disfrutando de la fuertísima lluvia que se hizo presente desde las 4 pm.

Veía a muchos en las puertas de sus negocios o casas, viendo pasar los carros, inhalando el humo negro que está a la orden del día, o tal vez viendo como el agua seguía su curso, cayendo y andando libre por las calles, más libre que cualquiera, sin detenerse por ningún motivo, sin preocuparse a dónde irá, sin saber qué será lo que encontrará en su camino, solo fluyendo.

Por la empañada ventana noté que afuera de un taller estaban cuatro personas, hombres, que al parecer no encontraron refugio de la furia de la naturaleza hecha lluvia, sus pantalones no solo notaban agua, sino que también lodo, al igual que sus zapatos. Aún así, con frío, empapados, enlodados, sonreían. Así de paradójico, hablaban y molestaban entre ellos, los cuatro con una sonrisa dibujada en el rostro. Quiero imaginar que se divirtieron recibiendo las gotas en sus ropas, que a pesar de que corrieron desde algún lugar buscando dónde pararse para mantenerse secos, no lo lograron y el agua los atrapó. 

El bus seguía su camino, lentamente por el tráfico que la lluvia causa siempre. En esta ocasión, fue torrencial. Un poco después del escenario de los cuatro chavos alegres, había un árbol caído, sus hojas estaban regadas por el asfalto y su vida parecía que había terminado, el tronco ya no estaba sujeto de su raíz.

Aun sin reaccionar de la caída del árbol, mientras el bus seguía su camino, una valla publicitaria también fue víctima del fuerte viento y la furia de esa lluvia que tardó muchos días en aparecer, para alborotar el insoportable calor que nos estuvo haciendo sudar a toda hora, desde muy temprano.

Después de esto, el tránsito fue mas rápido y ante el retraso, el bus avanzó con más velocidad por las mojadas calles de la ciudad. Seguía viendo a las personas refugiadas, creando conversaciones de minutos que podrían durar horas si sus vidas así lo permitieran. Me limitaba a observar mientras mis compañeros no se daban cuenta de lo que había fuera.

Más vallas publicitarias dañadas o caídas, canales tapados y calles inundadas, personas con un nailon para protegerse de la incesante caída del cielo, y un espectáculo para mis ojos, los únicos que lo ven así.

Llegábamos a la universidad, y por las partes donde más rápido va el bus, entre plantaciones de milpa y casas de adobe vi lo más hermoso que pude ver el día de ayer, una gran capa de granizo había cubierto casi por completo el monte y la tierra, sonreí como tonto ante esto.

Parecía nieve y quería creer que eso era, como para sentirme un niño emocionado y empezar hacer un ángel con brazos y piernas, un muñeco de tres bolas de nieve, una bufanda, un sombrero y su nariz de zanahoria. Era increíble. Colinas, terrenos, casas, en perfecto tono blanco. Ante tal belleza mis compañeros si reaccionaron, yo solo pude ver del lado de mi ventana, parece que del otro lado también se veía ese singular fenómeno.

Pasamos, y hasta el momento tengo la imagen blanca en mi cabeza.

Todo esto se complementó gracias a mi celular y mis audífonos, en el momento antes de ver a los cuatros chavos sonrientes, exactamente ahí, empezaba a sonar esta magnífica canción, que me acompañó justamente, hasta donde el suelo se convirtió en una sábana blanca, sin haberla buscado, solo empezó a sonar, y en el momento perfecto, para completar una escena inusual, llena de momentos especiales, al menos para mi.



Una muestra de lo que vi, aunque no se nota del todo bien, ahí está la alfombra blanca.

(Foto de Anita Saucedo).

lunes, 8 de abril de 2013

¡Ve a por tus Sueños!

He dejado de quejarme, o por lo menos lo he intentado.

Hasta hace poco las excusas formaban buena parte de mi vocabulario, tratando de esconder el miedo, o lo que sea que hacía que estuvieran siempre presentes.

No las puedo quitar de un día para otro, pero voy aprendiendo a no negarme a las cosas, a tomar riesgos, hacer las cosas sin pensar en consecuencias.

Busco la manera de seguir mi vida como debe de ser, como está escrito en alguna parte, como ciertamente ya muchos viven, sin MIEDO.

Dejé de engañarme, saqué de mi cabeza esa idea que siempre me detenía: "vos no tenes la culpa de lo que pasa o no pasa, la tienen ellos".

Me aferro vorazmente a la vida, a la vida libre, a la vida y a lo divino que se que me tienen algo preparado, algo que yo tengo que buscar y no esperar sentado a que aparezca frente a mis ojos.

"Move el culo" leí, y tengo que hacerlo, salir adelante no se logra esperando, se logra haciendo las cosas, se logra aumentando ese nulo esfuerzo que le pongo a las situaciones que se me presentan.

El mejor remedio para mi, es olvidarme de la vagancia, y cambiar.

Ve a por tus sueños, iré por ellos, y no descansaré, ya habrá tiempo de sobra para descansar cuando muera.

martes, 19 de marzo de 2013

My Immortal

"Cuando tu llorabas yo secaba tus lágrimas 
Cuando gritabas yo luchaba contra todos tus miedos 
Tomé tu mano a través de todos estos años 
Pero tu tienes todavía 
Todo de mí"

My Immortal - Evanescence

domingo, 17 de marzo de 2013

Miedo.

Miedo...
de no seguir
de perderte
de olvidarte
de quererte de más.

Miedo...
cada día
cada hora
cada minuto
cada segundo.

Miedo...
de no seguir contigo
de perderte otra vez
de olvidarte para siempre
de quererte menos.

Miedo
cada momento
cada instante
cada vida
cada cierto tiempo.

Miedo...
de que ya no me ames
de que ya no me recuerdes
de que ya no me escribas
de que ya no me pienses.

Miedo...
de ya no sentirte
de ya no tocarte
de ya no abrazarte
de ya no tenerte.

Miedo...
de ya no besarte
de ya no hacerte el amor
de ya no despertarte por las mañanas
de ya no verte dormir a mi lado.

sábado, 16 de marzo de 2013

Entre Gotas

¡QUE RICO CUANDO LLUEVE!

A pesar que hasta hoy pude salir librado de la gripe que me mantuvo en el banquillo dos días, quise disfrutar por un momento de las pocas gotas que dejaban su marca en las aceras y las calles. Terminé una reunión que se tornó aburrida para mi gusto y salí, a sentir el frío y el agua bañándome poco a poco.

El camino a casa era largo, lo disfruté totalmente.

Las calles parecían vacías, sin muchas personas en el camino, solo autos que en sus parabrisas ya marcaban el correr de las gotas que caían lentamente.

Estiraba mis manos y palpaba el líquido que nos regala el cielo, en mi rostro sentía el aire y una pequeña brisa, cosas así de sencillas son las que me hacen sonreír como mujer enamorada, así de feliz.

Caminando lento, sin pensar en que por esta mojada puedo terminar que ayer y anteayer, solo reencontrándome con la lluvia que llevaba mucho tiempo sin visitarnos.

Fue una visita fugaz, duró lo suficiente para la caminata de la casa de Evelyn a la mía, ya empecé a toser otra vez, pero valió la pena.

Mi Rey

Mi padre en un fin de semana, descansa, va a la tienda, recibe un curso de computación que le exigieron en el trabajo (y estoy seguro que no le gusta), vemos los partidos del Barcelona (no hay excusa alguna para perdérselos, nunca).

Disfruta estar con nosotros y se cabrea cuando por su trabajo no puede estar aquí, como siempre.

El esfuerzo de su labor lo ha llevado a conocer casi todo el país, y hasta cierto punto eso le ha gustado, a pesar de las larguísimas distancias que en muchas ocasiones nos han separado por semanas.

Por mi parte no hago muchos los fines de semana (tampoco entre semana pero eso es otro tema, no nos desviemos), solo salir con mi novia, y al regresar casi siempre mi padre ya tiene lista una taza grande de café, ese café tan delicioso que solo el hace.

No se si mi madre lo nota, pero cuando mi papá no está en casa, todo parece más apagado, menos divertido. Cenamos, vemos televisión un rato y ahí se acaba el día, mientras mi papá duerme exhausto en algún hotel en algún lugar lejano.

El ingreso económico para el hogar lo da el, a base de sudor, esfuerzo y salir de casa a las 4 am casi todos los lunes, soportando frío y con algo de miedo por la soledad y oscuridad que lo acompañan hasta las 6 que ya hay más movimiento.

Con todo lo que me ha dado, después de muchos años entendí lo valioso que eso es, lo que vale más allá de su precio en moneda.

Estoy tan feliz cuando llega el viernes y el regresa, cansado por haber estado varias horas en la carretera, pero contento por poder vernos, a mi madre, mi gata, a Blanquita y sus 8 "algodones" como el los bautizó; abrazarlo después de no hacerlo por casi una semana es una gran sensación.

No cambiaría por nada ni nadie todas las veces que me dijo: "Vamos a la Vega" y me daba mis respectivas lecciones de basquet, con sus triples sin saltar y ese pulso tan desgraciado que tiene en sus manos, no tiene altura pero cualquiera que se le ponga no le gana, así de cabrón es mi pelón. 

Soy una persona no tan perdida y un empedernido barcelonista gracias a el, no le quito mérito a mi santa madre, entre los dos me criaron y me sacaron adelante, los amo como a nadie.


No recuerdo dónde, cuándo ni quién lo escribió, pero una vez leí que los únicos que no han sido víctimas de la violencia imperante de nuestro país son los gobernantes.

Y así es, el haber tenido la mayor cantidad de votos les garantiza vivir de lo más tranquilos: guardaespaldas, armamento, autos blindados... ¿y esa seguridad cuándo se la darán al pueblo?

En estos tiempos no es común encontrarse con alguien que no haya sido víctima de la delincuencia, lo más común es que hayan perdido uno que otro celular, dinero, joyas, la vida... triste realidad diaria de Guatemala, que tiene lo malo hasta en el nombre, que diario se llena de sangre y dolor, muchas veces por tonterías, un carro, una moto, un teléfono... mi papá y muchos otros me lo han dicho y es cierto, lo material se recupera, de nada nos sirve perder la vida por algo que no nos vamos a llevar a donde sea que vayamos después de muertos.

Me ha tocado varias veces y es una experiencia que te deja muy molesto, por saber que no podes hacer nada, y si intentas ser el "héroe", lo más fácil es que seas uno más de las estadísticas.

No podemos olvidarnos de los grupos de personas que se organizan con piedras, palos, armas y valor para poder frenar a estos malnacidos en sus comunidades. Se ha llegado a los extremos del linchamiento, acto que es penado por la ley, pero que para muchos es la solución a un problema que debe que acabar ya.

Muerto el chucho, acabada la rabia; dijo una vez el Lic. Ríos.
Se debate mucho al respecto de esto, si es correcto o no, si con más violencia se podrá frenar tanta matanza, si merecen o no la muerte estas lacras, si son objeto de un sistema que no funciona y los obliga a delinquir para tener algo que comer. El debate sigue abierto y todas las opiniones son válidas. 

Hace unos años vi un reportaje en las noticias, que a fin de cuentas era morbo super anunciado para hacerse del tan famoso "rating", presentaban una recopilación en vídeo de linchamientos  en Guatemala, hombres envueltos en llamas llorando y suplicando que los apagaran, algo verdaderamente espantoso y que lo tengo fresco en la memoria.

¿Hasta dónde llega el odio? ¿Hasta qué extremo llegaremos? ¿Acabaremos matándonos entre si por cualquier tontería? Se supone que nosotros, los humanos, somos animales capaces de razonar, pero al parecer solo es eso, una suposición, una idea muy vaga de lo que, con nuestras acciones, le presentamos a este mundo que está asqueado de tenernos aun aquí.


sábado, 9 de marzo de 2013

El Pasar del Tiempo.

La vida era hermosa entonces...

Han pasado ya veintiún años y pico, he pasado por muchas clases, nunca dejé de disfrutar y molestar, guardando experiencias, días perfectos y malos, alegres y tristes... tantos que ahora son solo un recuerdo lejano de lo que ahora es mi realidad, esa triste realidad que me rodea.

Puede que sea triste y, hasta cierto punto, repetitivo y monótono, pero hay muchas personas conmigo que por momentos me hacen ver las cosas desde una perspectiva diferente. A pesar de eso, noto que mis días son lo mismo, o casi lo mismo siempre. Lo mismo en la mañana, lo mismo en la tarde, lo mismo en la noche. Desesperante.

Creo que es una apatía que no quiero cambiar, estoy muy acostumbrado a lo que mi vida es en estos tiempos, aunque extraño lo que fue.

Pero debemos crecer, dejar las estupideces a los años que no importaba nada y tomar las riendas de la vida con seriedad, convertirnos en un montón de viejos aburridos que leen la prensa y ven las noticias con una taza de café al lado antes de ir a trabajar, indignándose.

No se por qué pienso en esto a mi edad, no se si sea correcto o no, no se si podré cambiar mi mentalidad, o si aparecerá algo en mi vida sorpresivamente que me obligue a ver las cosas de manera diferente. Quisiera que fuera así, que algo (o alguien), simplemente apareciera frente a mi y dijera: "todo en tu vida hasta ahora cambiará, para bien". Suena más a un discurso politiquero que a una ilusión muy vaga de mi parte.

Pasan los años y, en vez de hacer algo productivo con esto a lo que llamamos "diario vivir", pareciera que todo se derrumbara a mi alrededor.

He perdido mucho con el pasar del enemigo de todos, el tiempo. Puede que Dios lo haya decidido, quitar piezas de mi rompecabezas para armarlo de una mejor manera. Puede que el destino sea tan malo conmigo que decidió sacar a personas que aprecio tanto aun. Tal vez así debió pasar, y no puedo hacer nada para remediarlo, quizás algo mejor viene, debo aceptar los cambios y esperar... mi duda es que, no se si debo esperar o buscarlo yo mismo.

No pienso en todas las personas que se han alejado de mi, o que yo me he alejado de ellas, pero solo extraño con todo mi ser a una de ellas, a quien por tantos años compartimos tantas cosas, nada raro, solo una amistad muy fuerte que no se puede borrar de un día para otro. Loca, si algún día lees esto, te extraño y siempre pienso en vos, siempre le pido a Dios por vos y tu familia, espero que dejes de hacer tantas babosadas y sigas adelante, ¡TE QUIERO!


viernes, 8 de marzo de 2013

...

¿Ustedes han podido ver directamente a los ojos de una persona que está pidiendo limosna en la calle por más de un segundo?

domingo, 3 de marzo de 2013

Extraños.

Divago por las calles, escuchando música o en las redes sociales generalmente, esperando. Camino casi siempre por los mismos lugares, por las mismas calles, pero casi nunca miro a la misma gente, no me percato de eso en ese mismo momento, sino hasta regresar a casa y recapitular los lugares por donde mis pasos se encaminaron, por donde mis ojos tuvieron la oportunidad de dirigir la mirada.

Salgo de casa a la parada del bus, casi siempre hay alguien esperando, sentado en la banca o recostado en el poste que hay allí, y cuando no hay nadie esperando, esta siempre el chavo que vende gasolina mexicana, con sus galones en dos grandes cajas de madera y una especie de embudo improvisado hecho con un tubo plástico y una botella desechable recortada, moviendola con toda la apatía del mundo, cansado y aburrido de estar en el mismo lugar todo el día, todos los días, viendo a las personas pasar, los carros, buses y motos a toda velocidad y a todos los que llegan ahí a acompañarlo sin hacerlo.

Abordo el bus, todos los lugares van ocupados, y al fondo me espera la llanta de repuesto. Mi cabeza sigue ocupada en la hora, en la música y la carga de mi teléfono, deseando que se mantuviera en 100% eternamente, pero no. Casualmente en cada viaje que hago en estos buses, logro notar que siempre son personas distintas las que me acompañan, de todas las veces que me toca andar en bus es muy raro cuando veo a una persona dos días seguidos.

Bajo del bus, camino por el parque y la muni, cruzo a la fila de restaurantes adornadas al frente por un extenso jardín, ventas de discos piratas y playeras rockeras, y taxis. No conozco a nadie. Pareciera que acaban de llegar al lugar a conocer, o será que yo no salgo mucho, pero no reconozco a nadie. Sigo mi camino.

Tomo más calles para llegar a mi destino, mi mente divaga, nota los rostros de las personas, unos preocupados, otros con prisas por llegar a donde sea que vayan, creyendo que con acelerar la motoneta a fondo lo van a lograr, otros muy platicadores y con una sonrisa (de estos veo muy pocos). 

Las únicas personas que reconozco son las que tienen sus negocios por esas calles, un internet, una venta de helados, una librería... un señor con deficiencias en los huesos que apenas y puede cruzar la calle pidiéndole a la gente de buen corazón una colaboración para llevarse algo a la boca, aunque la mayor parte del tiempo es ignorado, todos lo ven pero es como si no estuviera ahí, todos pasan indiferentes y pareciera que piensan en otra cosa para evitar recordar que lo acaban de ver... tristeza.

Sigo caminando y al fin en una esquina puedo saludar a un viejo cuate que trabaja en una farmacia, muy amistoso desde que lo conozco. Sigo mi camino, y a pesar de no conocerlos, se que siempre están, los chevereros, esos trabajadores vespertinos que más de una vez me han quitado el hambre (y también me la han causado). 

La fila de negocios que se extiende como plaga por lo que en el algún momento fueron casas, hogares, continúa. Las personas son todas unas extrañas; dos perros enormes en un parqueo, dos farmacias y un restaurante, continúo.

En otra farmacia saludo a otro amigo de familia, de muchos años. Cruzo la calle y paso por el lugar donde nací, un viejo hospital que con cada temblor y época lluviosa pierde un pedazo de su infraestructura, que se llena de basura como protesta a la deficiente corporación municipal que elegimos, y que ahora es una clínica con doctores originarios de Cuba, que cobran lo que no deberían creyendo que es lo más justo. 

Al fin, llego a mi destino, a ese lugar donde siempre me están esperando, el cual solo sirve para saludarnos y despedirnos antes de irnos de ahí para recorrer otras calles, sin importar cuales sean, según los mandados que tengamos que cumplir. Las personas siguen siendo un enigma, tanta gente para un lugar que parece tan chico, tantas mentes y pensamientos revueltos, tantas penas, alegrías, preocupaciones y sonrisas; tanta gente que nunca llegaré a conocer.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Sueños.

Una noche horrible, un desvelo extremo e imágenes en mis sueños que ahora, a la hora de dormir nuevamente, me aterran.

Eran las cinco de la mañana cuando por fin logré conciliar el sueño, y entré a ese mundo al cual nunca hubiera deseado pasar. Un sueño tan extraño como muchos que he tenido, pero tan aterrador como pocos, solo comparable con los que han dejado huella.

Sucedió hace meses, una serie de acontecimientos que no vale la pena mencionar se hacían presentes, y con eso, un sueño. De algún modo aparecía y no se cómo, pero sucedía. Era la muerte la que nos presentaba el ambiente, entre tristeza y una pérdida irreparable. Alguien, en la mente de mi novia, había fallecido. Pasó el sueño como eso, solo un sueño, sin percatarnos que días después su tío se despedía de la vida terrenal.

En ese momento no le pusimos mayor importancia, creímos que solo era una casualidad, una muy extraña casualidad. 

Antes de su partida, en la soledad del lejano de mi novia hogar sentía que ese señor, con el que no tuvo mayor relación que un "buenos días", "buenas tardes", "buenas noches", llegaba a despedirla, a darle el último adiós antes de retirarse de la existencia humana. 

Sintió miedo, a pesar de estar... "acostumbrada" a este tipo de eventos. Algo que ya no la sorprendía, pero que esta vez en particular la hizo sudar frío.

Pasó la primera vez como una anécdota, algo sin importancia. Pero se venía algo más raro, otro sueño de ese tipo, otra muerte que desolaba una situación irreal, y que quisiera creer, que mi mente creó, y no algo o alguien más.

Nuevamente relacionando los hechos, era alguien de la familia paternal de mi novia, quien se iba. Algo que ya me puso a pensar si tenía o no relación este sueño con lo que estaba pasando. No hubo una gran diferencia temporal entre uno y otro, y eso me ponía nervioso... pero no tan nervioso como ahora lo estoy.

La tercera, y la más penosa hasta ayer para mi, fue haber soñado con la muerte de mi novia, entrar a un cementerio y dejar su cuerpo ahí, inerte, como lo hacen todos, como lo hacemos todos, con todas esas personas que se van a diario, quienes se nos adelantan. 

Mi sueño fue tan real, tan natural, que dejó de ser un sueño más para convertirse en unas de las peores pesadillas que he tenido. Desperté con el corazón acelerado y con el pensamiento que cayó como un rayo sobre mi mente: se acerca la muerte de alguien más.

Fue algo que comenté con mi círculo de amigos de la universidad, en una de las tantas clases que no recibimos, una noche en la que la oscuridad se prestaba para poder contar cosas de este tipo, con tal de jugar con el miedo.

Recuerdo mis palabras luego de relatar mi pesadilla: "ahora solo estoy esperando que suceda", refiriéndome a la muerte de alguien cercano... estaba aterrado, no quería que sucediera pero tenía la idea presente... podía ocurrir.

Se dio, y no pude estar más lleno de miedo, como muy pocas veces lo he estado, queriendo creer que no era real. Mi abuelo a sus ochenta y ocho años, se despedía de nosotros. Había pasado, un sueño de muerte que indicaba el deceso de una persona más.

Tres veces que ocurrieron en un mismo año, una tras otra aumentaba el miedo, que seguía latente, queriendo entender que eran muertes que tenían que darse, pero tal vez no era así, tal vez estaban destinadas a que primero se mostraran en sueños a través de otras personas, para luego darles paso a los fallecimientos de quienes no esperábamos.

Ayer, luego de leer y pensar en tonterías, que estoy seguro no tuvieron que ver en nada con la muerte, aparecieron imágenes en mi delirio que me causaron nerviosismo. Dos accidentes en motocicleta en un lugar cercano a mi casa, pero que parecía tan distinto de en lo que en realidad es... dos chavos repletos de sangre, uno con la cabeza fuera de su lugar, y el otro desmembrado, terrible.

Luego de estas imágenes tan perturbadoras, me vi acompañando un cortejo fúnebre, rodeado de muchas personas que en mi vida nunca he visto. En ese momento me sentía tan normal, como si estuviera programado para solo caminar y no pensar o decir nada. Desperté. Y en ese segundo de cambio entre la imaginación y la realidad los nervios y el miedo se apoderaron de mi, reaccionando a lo que acababa de suceder.

Estoy esperando a que no suceda nada malo, pero el miedo sigue, tan fuerte como al principio, y no se que hacer para remediarlo.

lunes, 18 de febrero de 2013

"Aquel 14 de Septiembre".

El amor pega fuerte, tan fuerte que no te deja olvidar. En un pasado lejano, me hizo aprender lecciones valiosas, detalles que no pasan desapercibidos. Aprendí.

No tropecé con la misma piedra con la que ya había caído varias veces, traté de no tener la misma ilusión que había tenido en otras ocasiones, ilusiones que terminaron destruidas una tras otra, sin piedad.

Se aprende sufriendo, te queda la idea de lo que se tiene, y no se tiene que hacer. Las caídas, después de mucho tiempo, se aprecian, porque te enseñan.

Luego de muchos fallos, al fin apareció por un horizonte complicado, lo que de verdad esperaba, lo que de verdad quería.

El amor se asomó a la ventana de mis sentimientos putrefactos y rotos, creí por un momento que sería una ilusión más, de esas que acumulaba entre el polvo y las telarañas de mi ser.

Unos años después puedo darme cuenta que no fue así, que la vida me dio una gran oportunidad y en esta ocasión, la aproveché bien. Que un ser casi perfecto, entraba sin permiso en mi mente, y hoy por hoy, no ha salido, ni quiero que lo haga.

Un giro de trescientos sesenta grados, una vida nueva, que sigue siendo algo extraordinario a cuatros años después de habernos conocido,  desde aquel 14 de septiembre que compartimos la lluvia, y desde entonces, nuestras vidas.


jueves, 14 de febrero de 2013

¿Futuro?

Dicen que yo soy de lo que se quejan demasiado, que por eso es que no he logrado nada... PERO, hay muchas cosas que puedo ver y experimentar que son la causa generalmente de mis quejas y de mi pesimismo. 

Soy un ciudadano cualquiera, uno como los miles, me atrevería a decir millones de desempleados. Podría decirse que no tengo tanto problema con eso debido a que mis papás no están en una condición económica digamos, mala. Tampoco son millonarios ni nada por el estilo, pero no falta la comida en la mesa.

Esta es una situación que en verdad me incomoda, ya que si he trabajado, dos veces en concreto. Salí de ambos por falta de experiencia aunado a otras cosas que ni al caso. Tengo 21 años y no se si esta "preocupación" es como para alguien de mi edad. Pero en verdad, cuando llegaba fin de mes y era día de pago, me sentía el rey del mundo, ya no tenía necesidad de pedirle dinero a mis papás, podía decidir libremente qué hacer con mi sueldo, si chingar o guardarlo, comprar mis cosas..... una felicidad que me duró tan poco.

Quizás cuando se es más joven, uno no se da cuenta del esfuerzo tan grande que hacen nuestros padres o quienes nos tengan a cargo, por nosotros. Nosotros que tenemos internet, la compu y el blackberry con planes que se pagan mes a mes, entre muchas otras cosas, sean útiles o no. Cuando yo me di cuenta de esto fue cuando salí del colegio y entré a la U, quise aprovechar que mejoró la economía de mis padres (ya no pagarían mensualidades, uniforme, útiles, etc, etc), y conseguir mi sustento. Y de hecho, lo conseguí gracias al famoso "cuello" de un familiar en un internet. Como cualquier nuevo trabajador, entré con toda la ilusión del mundo, pero la realidad fue otra cuando nunca llegó mi paga, hasta el día de hoy la sigo esperando.

Lo seguí intentando infructuosamente, sea cual fuere el motivo: horarios, falta de experiencia, o que les parecía un espécimen raro (esto lo deduzco por las caras que me hizo un tipo que me entrevistó, pero eso es otra historia). Hasta el año siguiente de mi primer trabajo, conseguí otro, también por cuello de una buena amiga, que fue precisamente lo que comenté antes, llegaba el día de pago y sentía la felicidad todo el mes, aunque duró pocos por errores míos, junto con un jefe pura lata que a todos les ha tocado.

Hay un problema conmigo, si aparece una oportunidad que puedo alcanzar, ilusiones inundan mi mente, esperando ansiosamente por una respuesta positiva, y la mayoría de veces no es así, a pesar de entrevistas, viajes, papelerías en orden y adornadas. Pasó todo un año en el que no pude laborar, mis únicos ingresos ganados por mi mismo se dieron por arreglar una o dos computadoras, lo único que creo que se hacer bien.

Estudio, o hago el intento de estudiar, a pesar de retrasos voy avanzando poco a poco, por esto no me siento tan vago, pero la triste realidad es una desgraciada que te golpea y golpea, en mi caso, a través de las vivencias de los que ya han terminado la misma carrera que yo llevo. Gruaduarse de Abogado y Notario, en estos tiempos, ya no es una garantía de conseguir un trabajo estable, ser tu propio jefe, o darte estabilidad.

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué teniendo ya un título universitario aparentemente "prestigioso", no se puede salir adelante? ¿Qué es lo que se necesita? Creo que a esta última pregunta le puedo dar una respuesta: Cuello, conectes, contactos. Así conseguí mis trabajos, así lo consiguen todos según se. 

Las ganas están, las oportunidades no. Y a pesar de lo que me dijo Eduardo, un cuate que conocí en un taller de fotografía, aún me falta mucha preparación para lo que me aconsejó, preparación que estoy dispuesto a obtener. Creo que se puede aplicar esa rola de Bohemia: solo hace falta valor.