sábado, 16 de marzo de 2013

Entre Gotas

¡QUE RICO CUANDO LLUEVE!

A pesar que hasta hoy pude salir librado de la gripe que me mantuvo en el banquillo dos días, quise disfrutar por un momento de las pocas gotas que dejaban su marca en las aceras y las calles. Terminé una reunión que se tornó aburrida para mi gusto y salí, a sentir el frío y el agua bañándome poco a poco.

El camino a casa era largo, lo disfruté totalmente.

Las calles parecían vacías, sin muchas personas en el camino, solo autos que en sus parabrisas ya marcaban el correr de las gotas que caían lentamente.

Estiraba mis manos y palpaba el líquido que nos regala el cielo, en mi rostro sentía el aire y una pequeña brisa, cosas así de sencillas son las que me hacen sonreír como mujer enamorada, así de feliz.

Caminando lento, sin pensar en que por esta mojada puedo terminar que ayer y anteayer, solo reencontrándome con la lluvia que llevaba mucho tiempo sin visitarnos.

Fue una visita fugaz, duró lo suficiente para la caminata de la casa de Evelyn a la mía, ya empecé a toser otra vez, pero valió la pena.

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