martes, 19 de marzo de 2013

My Immortal

"Cuando tu llorabas yo secaba tus lágrimas 
Cuando gritabas yo luchaba contra todos tus miedos 
Tomé tu mano a través de todos estos años 
Pero tu tienes todavía 
Todo de mí"

My Immortal - Evanescence

domingo, 17 de marzo de 2013

Miedo.

Miedo...
de no seguir
de perderte
de olvidarte
de quererte de más.

Miedo...
cada día
cada hora
cada minuto
cada segundo.

Miedo...
de no seguir contigo
de perderte otra vez
de olvidarte para siempre
de quererte menos.

Miedo
cada momento
cada instante
cada vida
cada cierto tiempo.

Miedo...
de que ya no me ames
de que ya no me recuerdes
de que ya no me escribas
de que ya no me pienses.

Miedo...
de ya no sentirte
de ya no tocarte
de ya no abrazarte
de ya no tenerte.

Miedo...
de ya no besarte
de ya no hacerte el amor
de ya no despertarte por las mañanas
de ya no verte dormir a mi lado.

sábado, 16 de marzo de 2013

Entre Gotas

¡QUE RICO CUANDO LLUEVE!

A pesar que hasta hoy pude salir librado de la gripe que me mantuvo en el banquillo dos días, quise disfrutar por un momento de las pocas gotas que dejaban su marca en las aceras y las calles. Terminé una reunión que se tornó aburrida para mi gusto y salí, a sentir el frío y el agua bañándome poco a poco.

El camino a casa era largo, lo disfruté totalmente.

Las calles parecían vacías, sin muchas personas en el camino, solo autos que en sus parabrisas ya marcaban el correr de las gotas que caían lentamente.

Estiraba mis manos y palpaba el líquido que nos regala el cielo, en mi rostro sentía el aire y una pequeña brisa, cosas así de sencillas son las que me hacen sonreír como mujer enamorada, así de feliz.

Caminando lento, sin pensar en que por esta mojada puedo terminar que ayer y anteayer, solo reencontrándome con la lluvia que llevaba mucho tiempo sin visitarnos.

Fue una visita fugaz, duró lo suficiente para la caminata de la casa de Evelyn a la mía, ya empecé a toser otra vez, pero valió la pena.

Mi Rey

Mi padre en un fin de semana, descansa, va a la tienda, recibe un curso de computación que le exigieron en el trabajo (y estoy seguro que no le gusta), vemos los partidos del Barcelona (no hay excusa alguna para perdérselos, nunca).

Disfruta estar con nosotros y se cabrea cuando por su trabajo no puede estar aquí, como siempre.

El esfuerzo de su labor lo ha llevado a conocer casi todo el país, y hasta cierto punto eso le ha gustado, a pesar de las larguísimas distancias que en muchas ocasiones nos han separado por semanas.

Por mi parte no hago muchos los fines de semana (tampoco entre semana pero eso es otro tema, no nos desviemos), solo salir con mi novia, y al regresar casi siempre mi padre ya tiene lista una taza grande de café, ese café tan delicioso que solo el hace.

No se si mi madre lo nota, pero cuando mi papá no está en casa, todo parece más apagado, menos divertido. Cenamos, vemos televisión un rato y ahí se acaba el día, mientras mi papá duerme exhausto en algún hotel en algún lugar lejano.

El ingreso económico para el hogar lo da el, a base de sudor, esfuerzo y salir de casa a las 4 am casi todos los lunes, soportando frío y con algo de miedo por la soledad y oscuridad que lo acompañan hasta las 6 que ya hay más movimiento.

Con todo lo que me ha dado, después de muchos años entendí lo valioso que eso es, lo que vale más allá de su precio en moneda.

Estoy tan feliz cuando llega el viernes y el regresa, cansado por haber estado varias horas en la carretera, pero contento por poder vernos, a mi madre, mi gata, a Blanquita y sus 8 "algodones" como el los bautizó; abrazarlo después de no hacerlo por casi una semana es una gran sensación.

No cambiaría por nada ni nadie todas las veces que me dijo: "Vamos a la Vega" y me daba mis respectivas lecciones de basquet, con sus triples sin saltar y ese pulso tan desgraciado que tiene en sus manos, no tiene altura pero cualquiera que se le ponga no le gana, así de cabrón es mi pelón. 

Soy una persona no tan perdida y un empedernido barcelonista gracias a el, no le quito mérito a mi santa madre, entre los dos me criaron y me sacaron adelante, los amo como a nadie.


No recuerdo dónde, cuándo ni quién lo escribió, pero una vez leí que los únicos que no han sido víctimas de la violencia imperante de nuestro país son los gobernantes.

Y así es, el haber tenido la mayor cantidad de votos les garantiza vivir de lo más tranquilos: guardaespaldas, armamento, autos blindados... ¿y esa seguridad cuándo se la darán al pueblo?

En estos tiempos no es común encontrarse con alguien que no haya sido víctima de la delincuencia, lo más común es que hayan perdido uno que otro celular, dinero, joyas, la vida... triste realidad diaria de Guatemala, que tiene lo malo hasta en el nombre, que diario se llena de sangre y dolor, muchas veces por tonterías, un carro, una moto, un teléfono... mi papá y muchos otros me lo han dicho y es cierto, lo material se recupera, de nada nos sirve perder la vida por algo que no nos vamos a llevar a donde sea que vayamos después de muertos.

Me ha tocado varias veces y es una experiencia que te deja muy molesto, por saber que no podes hacer nada, y si intentas ser el "héroe", lo más fácil es que seas uno más de las estadísticas.

No podemos olvidarnos de los grupos de personas que se organizan con piedras, palos, armas y valor para poder frenar a estos malnacidos en sus comunidades. Se ha llegado a los extremos del linchamiento, acto que es penado por la ley, pero que para muchos es la solución a un problema que debe que acabar ya.

Muerto el chucho, acabada la rabia; dijo una vez el Lic. Ríos.
Se debate mucho al respecto de esto, si es correcto o no, si con más violencia se podrá frenar tanta matanza, si merecen o no la muerte estas lacras, si son objeto de un sistema que no funciona y los obliga a delinquir para tener algo que comer. El debate sigue abierto y todas las opiniones son válidas. 

Hace unos años vi un reportaje en las noticias, que a fin de cuentas era morbo super anunciado para hacerse del tan famoso "rating", presentaban una recopilación en vídeo de linchamientos  en Guatemala, hombres envueltos en llamas llorando y suplicando que los apagaran, algo verdaderamente espantoso y que lo tengo fresco en la memoria.

¿Hasta dónde llega el odio? ¿Hasta qué extremo llegaremos? ¿Acabaremos matándonos entre si por cualquier tontería? Se supone que nosotros, los humanos, somos animales capaces de razonar, pero al parecer solo es eso, una suposición, una idea muy vaga de lo que, con nuestras acciones, le presentamos a este mundo que está asqueado de tenernos aun aquí.


sábado, 9 de marzo de 2013

El Pasar del Tiempo.

La vida era hermosa entonces...

Han pasado ya veintiún años y pico, he pasado por muchas clases, nunca dejé de disfrutar y molestar, guardando experiencias, días perfectos y malos, alegres y tristes... tantos que ahora son solo un recuerdo lejano de lo que ahora es mi realidad, esa triste realidad que me rodea.

Puede que sea triste y, hasta cierto punto, repetitivo y monótono, pero hay muchas personas conmigo que por momentos me hacen ver las cosas desde una perspectiva diferente. A pesar de eso, noto que mis días son lo mismo, o casi lo mismo siempre. Lo mismo en la mañana, lo mismo en la tarde, lo mismo en la noche. Desesperante.

Creo que es una apatía que no quiero cambiar, estoy muy acostumbrado a lo que mi vida es en estos tiempos, aunque extraño lo que fue.

Pero debemos crecer, dejar las estupideces a los años que no importaba nada y tomar las riendas de la vida con seriedad, convertirnos en un montón de viejos aburridos que leen la prensa y ven las noticias con una taza de café al lado antes de ir a trabajar, indignándose.

No se por qué pienso en esto a mi edad, no se si sea correcto o no, no se si podré cambiar mi mentalidad, o si aparecerá algo en mi vida sorpresivamente que me obligue a ver las cosas de manera diferente. Quisiera que fuera así, que algo (o alguien), simplemente apareciera frente a mi y dijera: "todo en tu vida hasta ahora cambiará, para bien". Suena más a un discurso politiquero que a una ilusión muy vaga de mi parte.

Pasan los años y, en vez de hacer algo productivo con esto a lo que llamamos "diario vivir", pareciera que todo se derrumbara a mi alrededor.

He perdido mucho con el pasar del enemigo de todos, el tiempo. Puede que Dios lo haya decidido, quitar piezas de mi rompecabezas para armarlo de una mejor manera. Puede que el destino sea tan malo conmigo que decidió sacar a personas que aprecio tanto aun. Tal vez así debió pasar, y no puedo hacer nada para remediarlo, quizás algo mejor viene, debo aceptar los cambios y esperar... mi duda es que, no se si debo esperar o buscarlo yo mismo.

No pienso en todas las personas que se han alejado de mi, o que yo me he alejado de ellas, pero solo extraño con todo mi ser a una de ellas, a quien por tantos años compartimos tantas cosas, nada raro, solo una amistad muy fuerte que no se puede borrar de un día para otro. Loca, si algún día lees esto, te extraño y siempre pienso en vos, siempre le pido a Dios por vos y tu familia, espero que dejes de hacer tantas babosadas y sigas adelante, ¡TE QUIERO!


viernes, 8 de marzo de 2013

...

¿Ustedes han podido ver directamente a los ojos de una persona que está pidiendo limosna en la calle por más de un segundo?

domingo, 3 de marzo de 2013

Extraños.

Divago por las calles, escuchando música o en las redes sociales generalmente, esperando. Camino casi siempre por los mismos lugares, por las mismas calles, pero casi nunca miro a la misma gente, no me percato de eso en ese mismo momento, sino hasta regresar a casa y recapitular los lugares por donde mis pasos se encaminaron, por donde mis ojos tuvieron la oportunidad de dirigir la mirada.

Salgo de casa a la parada del bus, casi siempre hay alguien esperando, sentado en la banca o recostado en el poste que hay allí, y cuando no hay nadie esperando, esta siempre el chavo que vende gasolina mexicana, con sus galones en dos grandes cajas de madera y una especie de embudo improvisado hecho con un tubo plástico y una botella desechable recortada, moviendola con toda la apatía del mundo, cansado y aburrido de estar en el mismo lugar todo el día, todos los días, viendo a las personas pasar, los carros, buses y motos a toda velocidad y a todos los que llegan ahí a acompañarlo sin hacerlo.

Abordo el bus, todos los lugares van ocupados, y al fondo me espera la llanta de repuesto. Mi cabeza sigue ocupada en la hora, en la música y la carga de mi teléfono, deseando que se mantuviera en 100% eternamente, pero no. Casualmente en cada viaje que hago en estos buses, logro notar que siempre son personas distintas las que me acompañan, de todas las veces que me toca andar en bus es muy raro cuando veo a una persona dos días seguidos.

Bajo del bus, camino por el parque y la muni, cruzo a la fila de restaurantes adornadas al frente por un extenso jardín, ventas de discos piratas y playeras rockeras, y taxis. No conozco a nadie. Pareciera que acaban de llegar al lugar a conocer, o será que yo no salgo mucho, pero no reconozco a nadie. Sigo mi camino.

Tomo más calles para llegar a mi destino, mi mente divaga, nota los rostros de las personas, unos preocupados, otros con prisas por llegar a donde sea que vayan, creyendo que con acelerar la motoneta a fondo lo van a lograr, otros muy platicadores y con una sonrisa (de estos veo muy pocos). 

Las únicas personas que reconozco son las que tienen sus negocios por esas calles, un internet, una venta de helados, una librería... un señor con deficiencias en los huesos que apenas y puede cruzar la calle pidiéndole a la gente de buen corazón una colaboración para llevarse algo a la boca, aunque la mayor parte del tiempo es ignorado, todos lo ven pero es como si no estuviera ahí, todos pasan indiferentes y pareciera que piensan en otra cosa para evitar recordar que lo acaban de ver... tristeza.

Sigo caminando y al fin en una esquina puedo saludar a un viejo cuate que trabaja en una farmacia, muy amistoso desde que lo conozco. Sigo mi camino, y a pesar de no conocerlos, se que siempre están, los chevereros, esos trabajadores vespertinos que más de una vez me han quitado el hambre (y también me la han causado). 

La fila de negocios que se extiende como plaga por lo que en el algún momento fueron casas, hogares, continúa. Las personas son todas unas extrañas; dos perros enormes en un parqueo, dos farmacias y un restaurante, continúo.

En otra farmacia saludo a otro amigo de familia, de muchos años. Cruzo la calle y paso por el lugar donde nací, un viejo hospital que con cada temblor y época lluviosa pierde un pedazo de su infraestructura, que se llena de basura como protesta a la deficiente corporación municipal que elegimos, y que ahora es una clínica con doctores originarios de Cuba, que cobran lo que no deberían creyendo que es lo más justo. 

Al fin, llego a mi destino, a ese lugar donde siempre me están esperando, el cual solo sirve para saludarnos y despedirnos antes de irnos de ahí para recorrer otras calles, sin importar cuales sean, según los mandados que tengamos que cumplir. Las personas siguen siendo un enigma, tanta gente para un lugar que parece tan chico, tantas mentes y pensamientos revueltos, tantas penas, alegrías, preocupaciones y sonrisas; tanta gente que nunca llegaré a conocer.