miércoles, 20 de febrero de 2013

Sueños.

Una noche horrible, un desvelo extremo e imágenes en mis sueños que ahora, a la hora de dormir nuevamente, me aterran.

Eran las cinco de la mañana cuando por fin logré conciliar el sueño, y entré a ese mundo al cual nunca hubiera deseado pasar. Un sueño tan extraño como muchos que he tenido, pero tan aterrador como pocos, solo comparable con los que han dejado huella.

Sucedió hace meses, una serie de acontecimientos que no vale la pena mencionar se hacían presentes, y con eso, un sueño. De algún modo aparecía y no se cómo, pero sucedía. Era la muerte la que nos presentaba el ambiente, entre tristeza y una pérdida irreparable. Alguien, en la mente de mi novia, había fallecido. Pasó el sueño como eso, solo un sueño, sin percatarnos que días después su tío se despedía de la vida terrenal.

En ese momento no le pusimos mayor importancia, creímos que solo era una casualidad, una muy extraña casualidad. 

Antes de su partida, en la soledad del lejano de mi novia hogar sentía que ese señor, con el que no tuvo mayor relación que un "buenos días", "buenas tardes", "buenas noches", llegaba a despedirla, a darle el último adiós antes de retirarse de la existencia humana. 

Sintió miedo, a pesar de estar... "acostumbrada" a este tipo de eventos. Algo que ya no la sorprendía, pero que esta vez en particular la hizo sudar frío.

Pasó la primera vez como una anécdota, algo sin importancia. Pero se venía algo más raro, otro sueño de ese tipo, otra muerte que desolaba una situación irreal, y que quisiera creer, que mi mente creó, y no algo o alguien más.

Nuevamente relacionando los hechos, era alguien de la familia paternal de mi novia, quien se iba. Algo que ya me puso a pensar si tenía o no relación este sueño con lo que estaba pasando. No hubo una gran diferencia temporal entre uno y otro, y eso me ponía nervioso... pero no tan nervioso como ahora lo estoy.

La tercera, y la más penosa hasta ayer para mi, fue haber soñado con la muerte de mi novia, entrar a un cementerio y dejar su cuerpo ahí, inerte, como lo hacen todos, como lo hacemos todos, con todas esas personas que se van a diario, quienes se nos adelantan. 

Mi sueño fue tan real, tan natural, que dejó de ser un sueño más para convertirse en unas de las peores pesadillas que he tenido. Desperté con el corazón acelerado y con el pensamiento que cayó como un rayo sobre mi mente: se acerca la muerte de alguien más.

Fue algo que comenté con mi círculo de amigos de la universidad, en una de las tantas clases que no recibimos, una noche en la que la oscuridad se prestaba para poder contar cosas de este tipo, con tal de jugar con el miedo.

Recuerdo mis palabras luego de relatar mi pesadilla: "ahora solo estoy esperando que suceda", refiriéndome a la muerte de alguien cercano... estaba aterrado, no quería que sucediera pero tenía la idea presente... podía ocurrir.

Se dio, y no pude estar más lleno de miedo, como muy pocas veces lo he estado, queriendo creer que no era real. Mi abuelo a sus ochenta y ocho años, se despedía de nosotros. Había pasado, un sueño de muerte que indicaba el deceso de una persona más.

Tres veces que ocurrieron en un mismo año, una tras otra aumentaba el miedo, que seguía latente, queriendo entender que eran muertes que tenían que darse, pero tal vez no era así, tal vez estaban destinadas a que primero se mostraran en sueños a través de otras personas, para luego darles paso a los fallecimientos de quienes no esperábamos.

Ayer, luego de leer y pensar en tonterías, que estoy seguro no tuvieron que ver en nada con la muerte, aparecieron imágenes en mi delirio que me causaron nerviosismo. Dos accidentes en motocicleta en un lugar cercano a mi casa, pero que parecía tan distinto de en lo que en realidad es... dos chavos repletos de sangre, uno con la cabeza fuera de su lugar, y el otro desmembrado, terrible.

Luego de estas imágenes tan perturbadoras, me vi acompañando un cortejo fúnebre, rodeado de muchas personas que en mi vida nunca he visto. En ese momento me sentía tan normal, como si estuviera programado para solo caminar y no pensar o decir nada. Desperté. Y en ese segundo de cambio entre la imaginación y la realidad los nervios y el miedo se apoderaron de mi, reaccionando a lo que acababa de suceder.

Estoy esperando a que no suceda nada malo, pero el miedo sigue, tan fuerte como al principio, y no se que hacer para remediarlo.

lunes, 18 de febrero de 2013

"Aquel 14 de Septiembre".

El amor pega fuerte, tan fuerte que no te deja olvidar. En un pasado lejano, me hizo aprender lecciones valiosas, detalles que no pasan desapercibidos. Aprendí.

No tropecé con la misma piedra con la que ya había caído varias veces, traté de no tener la misma ilusión que había tenido en otras ocasiones, ilusiones que terminaron destruidas una tras otra, sin piedad.

Se aprende sufriendo, te queda la idea de lo que se tiene, y no se tiene que hacer. Las caídas, después de mucho tiempo, se aprecian, porque te enseñan.

Luego de muchos fallos, al fin apareció por un horizonte complicado, lo que de verdad esperaba, lo que de verdad quería.

El amor se asomó a la ventana de mis sentimientos putrefactos y rotos, creí por un momento que sería una ilusión más, de esas que acumulaba entre el polvo y las telarañas de mi ser.

Unos años después puedo darme cuenta que no fue así, que la vida me dio una gran oportunidad y en esta ocasión, la aproveché bien. Que un ser casi perfecto, entraba sin permiso en mi mente, y hoy por hoy, no ha salido, ni quiero que lo haga.

Un giro de trescientos sesenta grados, una vida nueva, que sigue siendo algo extraordinario a cuatros años después de habernos conocido,  desde aquel 14 de septiembre que compartimos la lluvia, y desde entonces, nuestras vidas.


jueves, 14 de febrero de 2013

¿Futuro?

Dicen que yo soy de lo que se quejan demasiado, que por eso es que no he logrado nada... PERO, hay muchas cosas que puedo ver y experimentar que son la causa generalmente de mis quejas y de mi pesimismo. 

Soy un ciudadano cualquiera, uno como los miles, me atrevería a decir millones de desempleados. Podría decirse que no tengo tanto problema con eso debido a que mis papás no están en una condición económica digamos, mala. Tampoco son millonarios ni nada por el estilo, pero no falta la comida en la mesa.

Esta es una situación que en verdad me incomoda, ya que si he trabajado, dos veces en concreto. Salí de ambos por falta de experiencia aunado a otras cosas que ni al caso. Tengo 21 años y no se si esta "preocupación" es como para alguien de mi edad. Pero en verdad, cuando llegaba fin de mes y era día de pago, me sentía el rey del mundo, ya no tenía necesidad de pedirle dinero a mis papás, podía decidir libremente qué hacer con mi sueldo, si chingar o guardarlo, comprar mis cosas..... una felicidad que me duró tan poco.

Quizás cuando se es más joven, uno no se da cuenta del esfuerzo tan grande que hacen nuestros padres o quienes nos tengan a cargo, por nosotros. Nosotros que tenemos internet, la compu y el blackberry con planes que se pagan mes a mes, entre muchas otras cosas, sean útiles o no. Cuando yo me di cuenta de esto fue cuando salí del colegio y entré a la U, quise aprovechar que mejoró la economía de mis padres (ya no pagarían mensualidades, uniforme, útiles, etc, etc), y conseguir mi sustento. Y de hecho, lo conseguí gracias al famoso "cuello" de un familiar en un internet. Como cualquier nuevo trabajador, entré con toda la ilusión del mundo, pero la realidad fue otra cuando nunca llegó mi paga, hasta el día de hoy la sigo esperando.

Lo seguí intentando infructuosamente, sea cual fuere el motivo: horarios, falta de experiencia, o que les parecía un espécimen raro (esto lo deduzco por las caras que me hizo un tipo que me entrevistó, pero eso es otra historia). Hasta el año siguiente de mi primer trabajo, conseguí otro, también por cuello de una buena amiga, que fue precisamente lo que comenté antes, llegaba el día de pago y sentía la felicidad todo el mes, aunque duró pocos por errores míos, junto con un jefe pura lata que a todos les ha tocado.

Hay un problema conmigo, si aparece una oportunidad que puedo alcanzar, ilusiones inundan mi mente, esperando ansiosamente por una respuesta positiva, y la mayoría de veces no es así, a pesar de entrevistas, viajes, papelerías en orden y adornadas. Pasó todo un año en el que no pude laborar, mis únicos ingresos ganados por mi mismo se dieron por arreglar una o dos computadoras, lo único que creo que se hacer bien.

Estudio, o hago el intento de estudiar, a pesar de retrasos voy avanzando poco a poco, por esto no me siento tan vago, pero la triste realidad es una desgraciada que te golpea y golpea, en mi caso, a través de las vivencias de los que ya han terminado la misma carrera que yo llevo. Gruaduarse de Abogado y Notario, en estos tiempos, ya no es una garantía de conseguir un trabajo estable, ser tu propio jefe, o darte estabilidad.

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué teniendo ya un título universitario aparentemente "prestigioso", no se puede salir adelante? ¿Qué es lo que se necesita? Creo que a esta última pregunta le puedo dar una respuesta: Cuello, conectes, contactos. Así conseguí mis trabajos, así lo consiguen todos según se. 

Las ganas están, las oportunidades no. Y a pesar de lo que me dijo Eduardo, un cuate que conocí en un taller de fotografía, aún me falta mucha preparación para lo que me aconsejó, preparación que estoy dispuesto a obtener. Creo que se puede aplicar esa rola de Bohemia: solo hace falta valor.