Dicen que yo soy de lo que se quejan demasiado, que por eso es que no he logrado nada... PERO, hay muchas cosas que puedo ver y experimentar que son la causa generalmente de mis quejas y de mi pesimismo.
Soy un ciudadano cualquiera, uno como los miles, me atrevería a decir millones de desempleados. Podría decirse que no tengo tanto problema con eso debido a que mis papás no están en una condición económica digamos, mala. Tampoco son millonarios ni nada por el estilo, pero no falta la comida en la mesa.
Esta es una situación que en verdad me incomoda, ya que si he trabajado, dos veces en concreto. Salí de ambos por falta de experiencia aunado a otras cosas que ni al caso. Tengo 21 años y no se si esta "preocupación" es como para alguien de mi edad. Pero en verdad, cuando llegaba fin de mes y era día de pago, me sentía el rey del mundo, ya no tenía necesidad de pedirle dinero a mis papás, podía decidir libremente qué hacer con mi sueldo, si chingar o guardarlo, comprar mis cosas..... una felicidad que me duró tan poco.
Quizás cuando se es más joven, uno no se da cuenta del esfuerzo tan grande que hacen nuestros padres o quienes nos tengan a cargo, por nosotros. Nosotros que tenemos internet, la compu y el blackberry con planes que se pagan mes a mes, entre muchas otras cosas, sean útiles o no. Cuando yo me di cuenta de esto fue cuando salí del colegio y entré a la U, quise aprovechar que mejoró la economía de mis padres (ya no pagarían mensualidades, uniforme, útiles, etc, etc), y conseguir mi sustento. Y de hecho, lo conseguí gracias al famoso "cuello" de un familiar en un internet. Como cualquier nuevo trabajador, entré con toda la ilusión del mundo, pero la realidad fue otra cuando nunca llegó mi paga, hasta el día de hoy la sigo esperando.
Lo seguí intentando infructuosamente, sea cual fuere el motivo: horarios, falta de experiencia, o que les parecía un espécimen raro (esto lo deduzco por las caras que me hizo un tipo que me entrevistó, pero eso es otra historia). Hasta el año siguiente de mi primer trabajo, conseguí otro, también por cuello de una buena amiga, que fue precisamente lo que comenté antes, llegaba el día de pago y sentía la felicidad todo el mes, aunque duró pocos por errores míos, junto con un jefe pura lata que a todos les ha tocado.
Hay un problema conmigo, si aparece una oportunidad que puedo alcanzar, ilusiones inundan mi mente, esperando ansiosamente por una respuesta positiva, y la mayoría de veces no es así, a pesar de entrevistas, viajes, papelerías en orden y adornadas. Pasó todo un año en el que no pude laborar, mis únicos ingresos ganados por mi mismo se dieron por arreglar una o dos computadoras, lo único que creo que se hacer bien.
Estudio, o hago el intento de estudiar, a pesar de retrasos voy avanzando poco a poco, por esto no me siento tan vago, pero la triste realidad es una desgraciada que te golpea y golpea, en mi caso, a través de las vivencias de los que ya han terminado la misma carrera que yo llevo. Gruaduarse de Abogado y Notario, en estos tiempos, ya no es una garantía de conseguir un trabajo estable, ser tu propio jefe, o darte estabilidad.
¿Por qué pasa esto? ¿Por qué teniendo ya un título universitario aparentemente "prestigioso", no se puede salir adelante? ¿Qué es lo que se necesita? Creo que a esta última pregunta le puedo dar una respuesta: Cuello, conectes, contactos. Así conseguí mis trabajos, así lo consiguen todos según se.
Las ganas están, las oportunidades no. Y a pesar de lo que me dijo Eduardo, un cuate que conocí en un taller de fotografía, aún me falta mucha preparación para lo que me aconsejó, preparación que estoy dispuesto a obtener. Creo que se puede aplicar esa rola de Bohemia: solo hace falta valor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario