sábado, 16 de marzo de 2013

No recuerdo dónde, cuándo ni quién lo escribió, pero una vez leí que los únicos que no han sido víctimas de la violencia imperante de nuestro país son los gobernantes.

Y así es, el haber tenido la mayor cantidad de votos les garantiza vivir de lo más tranquilos: guardaespaldas, armamento, autos blindados... ¿y esa seguridad cuándo se la darán al pueblo?

En estos tiempos no es común encontrarse con alguien que no haya sido víctima de la delincuencia, lo más común es que hayan perdido uno que otro celular, dinero, joyas, la vida... triste realidad diaria de Guatemala, que tiene lo malo hasta en el nombre, que diario se llena de sangre y dolor, muchas veces por tonterías, un carro, una moto, un teléfono... mi papá y muchos otros me lo han dicho y es cierto, lo material se recupera, de nada nos sirve perder la vida por algo que no nos vamos a llevar a donde sea que vayamos después de muertos.

Me ha tocado varias veces y es una experiencia que te deja muy molesto, por saber que no podes hacer nada, y si intentas ser el "héroe", lo más fácil es que seas uno más de las estadísticas.

No podemos olvidarnos de los grupos de personas que se organizan con piedras, palos, armas y valor para poder frenar a estos malnacidos en sus comunidades. Se ha llegado a los extremos del linchamiento, acto que es penado por la ley, pero que para muchos es la solución a un problema que debe que acabar ya.

Muerto el chucho, acabada la rabia; dijo una vez el Lic. Ríos.
Se debate mucho al respecto de esto, si es correcto o no, si con más violencia se podrá frenar tanta matanza, si merecen o no la muerte estas lacras, si son objeto de un sistema que no funciona y los obliga a delinquir para tener algo que comer. El debate sigue abierto y todas las opiniones son válidas. 

Hace unos años vi un reportaje en las noticias, que a fin de cuentas era morbo super anunciado para hacerse del tan famoso "rating", presentaban una recopilación en vídeo de linchamientos  en Guatemala, hombres envueltos en llamas llorando y suplicando que los apagaran, algo verdaderamente espantoso y que lo tengo fresco en la memoria.

¿Hasta dónde llega el odio? ¿Hasta qué extremo llegaremos? ¿Acabaremos matándonos entre si por cualquier tontería? Se supone que nosotros, los humanos, somos animales capaces de razonar, pero al parecer solo es eso, una suposición, una idea muy vaga de lo que, con nuestras acciones, le presentamos a este mundo que está asqueado de tenernos aun aquí.


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