Será difícil llegar mañana a su casa, que ya ni parece suya por estar invadida por mi familia, la que no limpia, la que no sonríe, la que se amarga, la que es tonta y desvergonzada.
Será difícil verla postrada en su cama, con su gorrito puesto y el control de la tele cerca.
Será difícil que me hable poco, casi nada, que vea a mi compañera como una extraña, como alguien que no debería estar ahí.
Será difícil estar ahí, acompañarla y verla débil, mientras mi familia grita, maltrata, malgasta su energía en cosas sin sentido.
Sería maravilloso verla reluciente, que me sonría cuando me vea y sienta todo el cariño que le tengo desde pequeño.
Sería perfecto que mi familia estuviera tranquila, por lo menos un rato, que existiese la convivencia y pudiéramos unirnos, algo que tanto nos hace falta.
Sería hermoso verla alegre, lograr que mi visita la saque de esa tristeza que acumula al estar acostada.
Sería un regalo que usted, Buely, sepa lo mucho que la quiero, no solo yo, mi madre, mi padre, su hijo, que a pesar de todo, la quiere con todo su ser, igual que yo.
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