¿En qué pensará? Me pregunto cuando la veo caminar, ahora más tranquila y consciente de a donde se dirige, con la mirada relajada, como si nada hubiese pasado con usted.
Incluso a veces me pregunto si recuerda usted, tía, todo lo que le pasó. Que estuvo en el hospital prácticamente amarrada, como en una película de exorcista y poseído, como si tuviera un demonio dentro. Que pensaba que en su pequeño cuarto habían micrófonos, y que la espiaban, que veía miradas, que oía voces, que sentía miedo...no, eso no era miedo, era pánico. Que lloraba desconsoladamente porque no sabía lo que tenía, porque se sentía intranquila, porque usted ya no era usted.
Un mal grande y malvado se apoderó de su cuerpo pequeño y su mentalidad frágil. Veíamos con terror su sufrimiento, incapaces de hacer algo para ayudarla y sacarla de las garras de la demencia. Sentíamos la oscuridad apoderarse de usted, tía, y de su hijo que sufría con usted.
Un montón de pastillas le ayudaron, y debe tomarlas siempre aunque no le gusten. Nosotros también quisiéramos saber por qué la locura se metió en usted, tía. Alguna razón debe haber, quizás todo lo que le ha tocado sufrir y soportar en su mas o menos larga vida, me imagino algo tuvo que ver.

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