Hoy alguien me dijo "algún día vas a estar peor que yo". Reí. Quien me lo dijo tenía aliento a muerto y sin sonar mala onda con con los que se nos adelantaron. lucía desarreglado, y antes de eso me había pedido un quetzal, de plano para otro su traguito. Se enojó porque no se lo di, y hasta llegó al punto de decirme antes de irse que su pantalón valía más que todo lo que yo llevaba puesto. Reí más y pensé: "que lo venda, así tiene para unas sus botellas carísimas".
Este altercado me dejó pensando en que si no hago las cosas bien, si puedo algún día estar peor que el, dejé de fumar hace tiempo y ahora voy en camino a dejar de tomar, aunque no tomo hasta emborracharme, pero igual no vale la pena hacerlo. Y suenan esas palabras en mi cabeza como una motivación: "seguí estudiando Mario Josué, aunque te aburra y ya tus amigos se te hayan adelantado, así no terminas como ese pobre bolo".
Diariamente se puede aprender una lección, la de hoy: "NO ACABES PEOR QUE EL".
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